Relación entre la cardiología y la medicina psicosomática

¿Qué es la medicina psicosomática?

La medicina psicosomática es una rama de la medicina que se encarga de estudiar la relación entre los distintos estados psicoemocionales y sus efectos sobre el resto del organismo. Esto se puede resumir en una relación: mente-cuerpo. Es un campo relativamente nuevo en la medicina, y cada día hay nuevos estudios que demuestran que esa relación existe. Los tres ejemplos más importantes de esta relación son el conocido «colón irritable», «la hipertensión por estrés» y la «ansiedad crónica». Todo el mundo conoce estos términos, todos han tenido dolor abdominal y problemas digestivos después de situaciones estresantes como un examen, un problema económico, una ruptura amorosa. Y todos conocemos a alguien que dice que se le sube la presión cada vez que se estresa o se pelea con un familiar o amigo. Esto es solo lo más superficial, lo que todo el mundo sabe respecto a como el cerebro influye sobre el resto del cerebro. Pero, ¿cuál es la relación exacta entre el cerebro y el corazón? Acompañame a estudiar este tema en el resto del blog.

¿Cómo influyen los factores estresantes en las enfermedades cardiovasculares?

Hay dos cosas importantes a tener en cuenta cuando hablamos de lo que el estrés, la ansiedad y una personalidad agresiva o aprehensiva le provocan al corazón. La primera son las consecuencia de dichas emociones sobre el organismo entero. Y la segunda es la temporalidad, ya que no es lo mismo un solo evento que ocurre aisladamente, a vivir todos tus días bajo dicha emoción.

El estrés es una respuesta fisiológica normal, sucede cuando algo en el ambiente nos amenaza o es una potencial amenaza a nosotros. En ese momento, se activa la amígdala cerebral, en la cola del núcleo caudado. Desde allí se mandan señales al sistema límbico generando dicha emoción de forma consciente, y al llegar al hipotálamo se activa el sistema nervioso simpático y se libera una mayor cantidad de ACTH (Hormona liberadora de Corticotropina). El sistema nervioso simpático actúa liberando noradrenalina y adrenalina al corazón, los vasos sanguíneos, los folículos pilosos, el músculo dilatador de la pupila, etc. En el corazón estos efectos hacen que se contraiga más fuerte y eleva la frecuencia cardíaca. En forma aguda esto es necesario para poder sobrevivir a una situación de emergencia. Pero con el tiempo el corazón empieza a sufrir isquemia, y se vuelve vulnerable a arritmias. Sobre los vasos sanguíneos produce vasoconstricción, lo que aumenta la resistencia vascular total, elevando la presión arterial. De nuevo, de forma aguda no pasa nada en un sujeto sano, pero de forma crónica esto termina volviendo rígidos a los vasos sanguíneos y hace disfuncional al endotelio vascular de casi todos los órganos del cuero. La presión alta hace que el corazón tenga que trabajar más para bombear la sangre. Y a su vez la presión elevada acelera la formación de placas de colesterol en las arterias coronarias, lo que limita la cantidad de sangre que le llega a este corazón sometido a estrés. Afortunadamente al inicio el corazón puede compensar estos cambios y permitir un correcto funcionamiento. Pero después de años viviendo así el daño es evidente, y el corazón ya no puede compensar su situación, volviéndose insuficiente o ocurriendo un infarto.

La ansiedad tiene la misma respuesta por el sistema nervioso simpático. Lo mismo que con la personalidad agresiva. Pero hay algo que aún esta bien estudiado sobre cual elemento lo causa principalmente: un estado proinflamatorio crónico. La inflamación esta demostrada como un factor de riesgo cardiovascular modificable no clásico. Por eso las estatinas son efectivas en pacientes con un colesterol normal.

Pero. ¿Cómo evitamos el estrés? ¿Cómo calmamos la ansiedad? ¿Cómo dejamos de ser agresivos?

Algunos consejos para mejorar la relación mente-cuerpo

La respuesta definitiva aún no existe. Aún queda mucha investigación científica sobre el tema. Es una ciencia todavía en pañales. Pero afortunadamente, si existen consejos generales para el tema, y los más específicos depende ya de cada persona, por lo que es importante acudir con un psicólogo para recibir una terapia individualizada.

Como primer consejo: la meditación y/o ejercicios de la respiración están demostrados como benéficos para disminuir la ansiedad y el estrés. Se cree que es por que aumentan el tono vagal y distraen a la mente consciente de situaciones estresantes, disminuyendo la liberación de noradrenalina y cortisol.

Segundo: la acupuntura como medicina alternativa si disminuye el estrés. Hay evidencia científica de que la acupuntura puede servir para disminuir el estrés, diversos tipos de dolores crónicos, entre otros males. Por lo que no esta contraindicada para ningún paciente. Y puede ser el complemento ideal para cualquier otro tratamiento.

Tercero: los suplementos alimenticios que cuentan con evidencia científica también tienen beneficio sobre diversos sistemas del organismo. Pero no es algo que se pueda abordar en un blog, ni aunque este completamente dedicado a ello. Primero porque es un tema muy extenso, y segundo porque depende de cada persona. Por lo que lo mejor sobre esto es discutirlo con tu médico para saber que suplementos dietéticos son los mejores para ti.

Cuarto: la terapia psicológica debería ser normal en cualquier etapa de la vida. Todos tenemos nuestros traumas, nuestros defectos, nuestros problemas y nuestra personalidad. La terapia no es un obstáculo, es una herramienta para adquirir estrategias para manejar el estrés, para tener mejores relaciones y para vivir con plenitud. Este beneficio se extiende a cada área de nuestra vida, incluida nuestra salud cardiovascular. Por lo que es importante acabar con el mito de que la terapia es para «locos», «inadaptados», «enfermos mentales». Porque no lo es, es para todos. Y tiene evidencia científica de sobra acerca de sus beneficios sobre la salud en todas sus áreas.

Quinto: de ser necesario, algunos pacientes pueden requerir medicamentos para tratar un trastorno de ansiedad o de la personalidad. Pero eso depende de la evaluación de un médico, preferiblemente de un neurólogo o un psiquiatra. Lo único que queda por decir sobre esto es que dichos medicamentos son una herramienta más, no una cura. La única «cura» para el estrés y la ansiedad crónicos es concluir exitosamente una terapia psicológica.

Conclusión

Es importante observarse a uno mismo, conocer sus emociones y saber manejarlas correctamente. Gran parte del bienestar físico proviene del bienestar mental. La cardiología integral es aquella que adopta métodos como los cinco mencionados anteriormente para tratar a los paciente, ya que al final del día el corazón es un órgano, dentro de una persona que te pide ayuda. No un órgano aislado, dentro de una maquina. Cuida tu salud mental, y cuidarás también tu corazón.

Para finalizar este blog te dejo una presentación que hice hace cinco años sobre este tema, para mi curso sobre el corazón. Espero te sirva querido lector.

Anexo: Mi presentación sobre el tema, elaborada en 2021:

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