Reflexión: Internado médico en un hospital privado de la CDMX

Al fin lo conseguí, el día 13 de diciembre del 2024 finalicé el Internado Médico de Pregrado, el mayor reto de toda la carrera de medicina. Sin embargo, mucha gente que me conoce cree fue sencillo porque opte por realizarlo en una institución privada, creen que fue un «proceso fácil» por no tener la misma cantidad de pacientes que el IMSS, ISSSTE, SEDESA, SEDENA, etc. Y que no se «aprende lo que es la medicina de verdad». Viéndolo en retrospectiva, están completamente equivocados.

La medicina privada tiene sus diferencias muy marcadas con la pública. Lo sé porque mis años de estudiante los viví en el hospital publico más grande mi país, el Hospital General de México «Dr. Eduardo Liceaga». La cantidad de camas es la más marcada, que el dinero mueve todo adentro de un privado es la más importante. Los mitos que decían del tiempo, de la práctica, del aprendizaje; solo son eso, mitos de la medicina privada.

Es falso que es algo fácil. Interactuar con los pacientes es más difícil porque tienes la presión de hacer las cosas bien ya que están pagando por un servicio de calidad; y toma una buena parte del inicio del internado el poder adquirir esa seguridad y habilidad para poder interactuar con todos los pacientes sin cometer errores. Algo que es muy útil en tu vida privada y en tu vida profesional. También es falso que no tienes práctica ni haces procedimientos. La diferencia con los servicios públicos es que no hacemos el trabajo del personal de enfermería ni químicos, por ende no tomamos muestras venosas ni hacemos todo el papeleo de laboratorio (algunos si, porque son responsabilidad del médico). Durante mi internado puse sondas Foley y Nelaton, coloque sondas nasogástricas, tome gasometrías arteriales, intube pacientes en quirófano, suture en urgencias, suture e hice otras acciones dentro de quirófano, aplique inyecciones intramusculares, tome electrocardiogramas de 12 derivaciones, explore a pacientes solo, interrogué a pacientes solo, le di seguimiento solo a varios pacientes, etc. SÍ aprendi lo que es la medicina, y no solo medicina en general, sino MEDICINA DE CALIDAD, HUMANA.

No voy a mentir tampoco, en mi internado tuve dos rotaciones externas de mes y medio cada una, en hospitales público. Medicina familiar fue la primera, en una clínica del ISSSTE, al compararlo con el resto de rotaciones de medicina familiar que me comentaron mis compañeros y amigos, no hay diferencia alguna prácticamente. La segunda fue en pediatría, en un Hospital Pediátrico de SEDESA, donde viví la experiencia del internado en el público. Donde note las carencias de ese sistema y el porque en México no somos Dinamarca, ni siquiera cerca del resto de Latinoamérica. Los puntos positivos en pediatría fue que, por primera y única vez en todo el internado, tuve compañeros MIPs de guardia. Lo negativo fue la carencia de muchísimo material, de medicamentos, de personal y el tener que realizar labores que le corresponden a enfermería. Al compararlo con el privado, se que elegí bien. Un aspecto a recalcar de pediatría y de ginecología es que en ambos casos no me lleve una mala experiencia, sí tuve momentos difíciles y tristes, más nunca tuve situaciones donde dijera que odie estar allí.

Tuve clases de calidad, a diferencia de lo que me comentaron mis colegas de los sistemas públicos, donde ellos tienen solo clases de la rotación donde están asignados, sin convivir con otros MIPs de otros servicios, acá tuvimos clases de todas las rotaciones todo el año, exceptuando urgencias. E incluso tuvimos clases de materias que no son parte del internado en sí, como cardiología, otorrinolaringología, nefrología, anestesiología, ventilación mecánica; y muchos cursos y congresos como cirugía de tiroides y paratiroides, simposio de medicina crítica, sesiones generales cada semana sobre distintos tópicos y donde una al mes le tocaba a los MIPs. La academia en la medicina privada esta a un nivel 1,000,000% superior a la academia en los otros servicios del país. Y no estoy exagerando. Todos los días hay clases donde aprendes cosas nuevas. Al menos una vez al mes hay un congreso donde te presentan lo más nuevo y actualizado en cierta área medica, debates entre expertos y muchas más experiencias educativas. Sin duda alguna, el punto más fuerte de todo el internado en un hospital privado es eso, el aprendizaje académico de calidad.

Fuera de la práctica clínica y los aspectos académicos. Lo único que queda por comparar al público y al privado son cosas banales. Las guardias en los hospitales privados son más pesadas en un aspecto: Solo es un MIP por servicio y uno o dos residentes para cubrir a todos los pacientes que hay en el hospital, o que lleguen por urgencias. Todos los pendientes son tuyos, si hay que resolver un problema es tu asunto, porque puede ser que el residente te deje solo para resolver otro problema más grande. Eso sí, los adscritos y tratantes siempre te ayudarán cuando tengas dudas o no sepas que hacer. Son accesibles en todo momento, y NUNCA te prohibirán acercarte a algún paciente. Los últimos tres aspectos que se pueden comparar son: la comida (no hay gran diferencia en mi experiencia, casi siempre comía algo traído de mi casa o en algún restaurant con los residentes); el tiempo de sueño (hubo días donde dormí máximo 30 minutos y días donde incluso dormí 7 horas) y el tiempo para estudiar (consideró correcto esta afirmación solo sí vives cerca del hospital donde haces tu internado, si vives lejos no tendrás tanto tiempo para estudiar, independientemente de si es publico o privado).

Como conclusión: SÍ. Si volvería a hacer el internado en un hospital privado, preferiblemente en mi sede, el Hospital Ángeles Metropolitano. No hay nada que envidiarle en cuanto a lo positivo a las instituciones publicas, ¡Nada! La academia es excelente, la práctica es suficiente, de calidad y con los insumos necesarios; los médicos son accesibles, agradables, el personal en general es cálido, amigable y muy trabajador; hay más higiene y muchísima mas consciencia sobre el uso de antibióticos y otros temas críticos sobre salud publica. El único «Pero» que le pondría al internado en un hospital privado es que si el paciente no tiene dinero no se le puede hacer nada, algo que choca con los códigos de ética que aprendí, no solo durante la carrera, sino durante la vida misma.

Quiero agradecer a diversas personas, quienes hicieron del internado médico un gran viaje, y me enseñaron a disfrutar ese camino, y no solo el resultado que nos esperó al final de dicha travesía.

A mis Co-MIPs con quienes estuve en casi todas las rotaciones: Bruno Soto Rocha, Oscar David Benitez Alva, Itzel Guadalupe Hernandez García.

A los MIPs de otras rotaciones que solo conocí en algunas clases: Tonatiuh Leobardo Sanchez Bueno, Pablo Ignacio Cruz Martinez, Gisel Vigueras, Barbara Selene, Karla Martínez, Paloma Martinez, Iñaki Guasque, Izachar Calderon, Delia Adelita Melessio, Gisela, Shantal Lucero Ayala Licona y Javier Rosiles.

A los dos MIPs que cayeron durante el camino: Luis Fernando Parra y Maria Fernanda Vergara.

A los MIPs que conocí en la rotación de ginecología: Eduardo Salif Luna, Monse Marin, Alejandro Hernandez, Frida, Ana y Renata.

A los MIPs que conocí en medicina familiar: Karina, Marlene Calderon, Andrea Liliana Ponce Bueno y Brandon Ortega.

A los MIPs que conocí en pediatría, empezando por mis compañeros de guardia: Ahide Sanchez, Paola Mercado, Monserrat Barbosa, Alejandra Bautista y Humberto Vences. Y fuera de la guardia: Daira Marlene, Alvaro Sierra, Karina Urbina, Andrea, Andres Raygosa, Jose.

A los residentes de medicina interna: Bonfilio Roberto Lazcano (futuro dermatólogo), Airam Nancy Simancas (futura alergóloga), Alexis Cabrera Huerta, Jose de Jesus Hernandez, Emanuel Alexi Tello Vera, Magdalena Rivera, Dania Vazquez, Jessica Blanchet (futura cardióloga), Mariana Manzano Moya (futura cardióloga), Abraham Ramirez Saavedra y Marla Gladys.

A los residentes de cirugía general: Jose Antonio Almeyda Farfan, Isaac Castro Enriquez, Susana Eyduth Ortiz Michel, Clemen Moreno Freaner, Adriana Baizabal, Alejandro Díaz, Irlene y Javier Ivan Armenta.

A los residentes de anestesiología: Adriana Sordo, Maria de Lourdes, Barbara Miramontes, Francisco Gojon, Misael, Mario.

A los residentes de ginecología: Mariel Coronel Mengelle, Manuel Hernandez Gonzalez, Sofia Prettel, Daphne Díaz, Paola Otero, Ricardo Palma, Elisa, Alejandra, Luis Villamil, Karla Picazo, Carmen, Oswaldo y Raul.

A los ex-residentes: Hector Cavazos Yslas y Daniela.

A los residentes de pediatria: Christian Zavala y Nashiely.

A enfermería: Dulce Gabriela, Mitzy Zepeda, Jaquie, Carlitos, Ulises, Roger, Eusebio y Martin.

Y finalmente, a los médicos que me acompañaron durante toda la travesía: Dr. Enrique Martinez Gutierrez (MI [Medicina Interna]), Dr. Roman Hernandez Rios [MI]. Dr. Adrian Rodriguez Matias (Nefrología), Dr. David Luna Pérez (Cardiología), Dr. Gerardo Palafox Castelán (MI), Dr. Erwin Manzo Palacios (Medicina crítica), Dr. Jorge Silva Vivas (CG [Cirugía General]), Dr. Alberto Robles (CG), Dra. Martha Sabina Matus (Otorrinolaringología), Dr. Carlos Barrientos Anderwald (Anestesiología [Mención honorífica ya que me dejo el manejo de vía aérea de mi propia madre en sus dos cirugías de litrotripsia]), Dr. Jesus Armando Nochebuena (Cardiología), Dr. Juan Carlos Necoechea (Cardiología), Dr. Erick Jovary Gomez (Cardiología [Mención honorífica ya que me asesoró en mi sesión general de tromboprofilaxis]), Dra. Virgina Treviño (Neumología), Dr. Alfonso Fajardo (MI), Dr. Yeshua (Infectología), Dr. Alejandro Ramon Angeles Labra (Gastroenterología), Dra. Karla Andrea Soto Hernandez (Gastroenterología), Dr. German Hidalgo (MI), Dr. Alejandro Rojas (Medicina crítica), Dr. Alberto Díaz Romero (Infectología), Dra. Abigail Zepeda Bermeo (Urgencias), Dr. Albino Bautista Cano (Urgencias), Dra. Selene Rios (Urgencias), Dra. Guadalupe Royelina (Urgencias), Dr. Carlos Canto (Urgencias), Dr. Eduardo Rojo (Urgencias), Dr. Licona Uvilla (Urgencias), Dr. Francisco Villegas Tenorio (Urgencias), Dra. Alejandra Sandoval (Urgencias), Dra. Veronica Rosas (Urgencias), Dra. Santamaria Filis (Urgencias), Dra. Maria del Carmen Guevara (Urgencias), Dr. Roberto Silvestri Tomassoni (GyO [Ginecología y Obstetricia]), Dr. Soto Aburto (GyO), Dr. Urquiza y Conde (GyO), Dr. Roberto Jauregui Brechu (CG), Dr. Antonio Azuara (MI), Dr. Marco Antonio Sandoval (CG), Dr. Hanzeh Bamdeh (CG), Dra. Prixila Vargas (CG), Dr. Jorge Alfonso Pérez Castro (CG), Dr. Ortiz Cantu (CG), Dr. Pedro Luna Pérez (Oncocirugía), Dr. Pedro Luna Merlos (Oncocirugía), Dr. Luis Virgilio Ponce Pérez (CG), Dr. Miguel Angel Margain (CG), Dr. Adrian Diaz Martinez (Urología [Mención honorífica al tratar una urgencia urologica de mi madre y tío]), Dr. Victor Hugo Figueroa (Urología), Dra. Graciella Gallardo (Traumatología), Dra. Nadia Fonseca, Dr. Mauricio Witt (UTIM), Dr. Reynaldo Rangel (Cardiología), Dr. Rafael Jimenez (CG), Dr. Alberto Galicia Sanchez (Cirugía vascular [Mencion honorífica al ser el cirujano con el que entre a mas cirugías y la más larga de todas]), Dr. Enrique Nestor Urrutia Lira (MF [Medicina Familiar]), Dra. Soria (MF), Dr. Oscar Ramos (MF), Dr. Valdez (Pediatría), Dra. Romano (Pediatría), Dr. Mario Barron Soto (Otorrinolaringologías), y a la Dra. Luz Arcelia Campos Navarro (Otorrinolaringología y jefa de enseñanza), y al Dr. Federico Cisneros (Traumatología y coordinador de internos). Así como a la licenciada Ivonne Gomez de enseñanza.

El internado en el Hospital Ángeles Metropolitano me enseño más de medicina que los dos años que estudie en el Hospital General de México. Por lo que es la mejor opción, después de todo lo presentado, para hacer el internado médico.

Agradecimientos especiales: A mi padre Hector Hugo Pérez, a mi madre Irma Vilchis, a mi hermana Alejandra Pérez y a mi sobrina Regina Lucero.

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