Al hablar de salud, todos piensan en cirugías, medicamentos, vacunas, comer bien y hacer ejercicio. Vemos a la medicina moderna como una cura milagrosa para todas las enfermedades. Al médico como un ser que puede salvar nuestra vida, incluso si nosotros no hacemos nada.
Sin embargo, existe una forma de tratamiento que depende en un 90% del paciente. Es independiente a cirugías, medicamentos y vacunas; pudiendo coexistir con estas medidas o no. La rehabilitación consiste en volver a educarse, desaprender conductas nocivas y aprender positivas; modificar tu actividad física poco a poco, cuidar tu salud mental, alimentarte mejor poco a poco. ¿La rehabilitación puede aplicarse a todo? Sí. Todos los males que afectan al hombre moderno pueden ser sometidos a rehabilitación, ya sean físicos o mentales, crónicos o agudos, leves o severos. Esto incluye a las enfermedades del corazón, el órgano más importante de todos, el motor de nuestra vida diaria.
El corazón no es a prueba de toxinas, bacterias, coágulos o lesiones. Es un órgano muy sensible, un segundo sin oxígeno puede equivaler a más de 5 minutos de dolor y sensación de muerte inminente. Sustancias tan comunes en nuestra sociedad actual como el alcohol pueden evitar que bombee sangre con eficacia. Y una simple infección en la garganta puede dañar al corazón de forma irreversible en cuestión de semanas.
No todo son malas noticias, el corazón es un órgano noble, con una gran capacidad de adaptación, pues es un músculo, igual que el bíceps, los pectorales, la famosa «pantorrilla». Puede entrenarse, someterse a un estrés controlado, para luego hacerse más fuerte y resistente. Y, a diferencia de lo que mucha gente cree, el corazón si puede regenerarse de sus heridas parcialmente (para regenerarse de una en su totalidad ocupa más que la esperanza de vida actual de 80 años).
¿Cuál es el problema? Ningún ser humano sabe naturalmente como cuidar su corazón sano, y cuidar un corazón enfermo es aún peor para cualquier persona. Pero, tras años de investigación científica, se han ido desarrollando estrategias para que una persona con cardiopatía pueda reeducar a su corazón, entrenarlo nuevamente para tener una mejor calidad de vida, y una mayor esperanza de vida. Esta estrategia no puede ser manejada desde un inicio por la persona, ya que, sin guía, será mal ejecutada y puede llevar a consecuencias negativas. Por eso existe el cardiólogo o el médico especialista en rehabilitación que, después de su especialidad inicial, realizan una alta especialidad en rehabilitación cardíaca. El es el guía para los pacientes con cardiopatías.
¿Existe otro problema? Sí. Aún con guía, el ser humano es terco, necio y no comprende las consecuencias de actos negativos. De nada sirve tener una gran herramienta como la rehabilitación cardíaca, si los pacientes no hacen caso. Y es aún más complicado porque la rehabilitación cardíaca se divide en fases. En las fases iniciales todo se hace en conjunto con el médico, nada se deja al azar, el paciente se ve forzado a cooperar con su rehabilitación. Luego vienen fases donde el paciente ya tiene responsabilidades fuera del hospital o clínica donde inicio la rehabilitación. Como es de esperarse, solo va a las consultas (a veces ni eso) y en su casa no realiza ningún ejercicio de rehabilitación, no sigue los pasos de su nueva dieta, no altera su estilo de vida en ningún aspecto. Y, ¡oh, sorpresa! Nunca mejora, se quedan estancados por un tiempo y luego empeoran su salud.
La rehabilitación cardíaca es un gran avance en la medicina moderna. No es excluyente de medicamentos, cirugías u otras intervenciones médicas. Todo es un conjunto que se usa en beneficio de los pacientes. El gran problema en la era actual, es que la población no coopera con su rehabilitación, ni con ningún tipo de tratamiento. ¿Por qué? Porque no entienden la consecuencia de sus actos. No tienen conocimiento, intuición, humildad ni apertura. La salud de las personas esta en manos de ellas mismas, siempre ha sido así, y no queda claro.
El objetivo de este sitio web es informar a todos aquellos que estudian medicina y/o alguna de sus ramas, o cualquier ciencia de la salud, sobre aspectos básicos de la cardiología. Esta reflexión se enfoca en una rama muy marginada, tanto por pacientes, como por los propios médicos. ¿Saben cuánta gente me ha juzgado mal por decir que después de cardiología quiero hacer esta alta especialidad? Muchas, incluso cardiólogos. Es el colmo que, incluso dentro del gremio, se minimicen especialidades solo porque hay otras que «ganan mejor» o «resuelven». La rehabilitación cardíaca no se concibió como una mina de oro (ninguna especialidad lo hizo), más si como una herramienta más para los pacientes. Sí resuelve, solo que no es tan simple manejar el corazón enfermo, como lo es quitar el apéndice o la vesícula, o dar un antibiótico para una infección bacteriana. Es más tardado y complejo. Otra razón de este fracaso es que, hay pocos rehabilitadores, por los mismos prejuicios. Según el libro de Cardiología del Dr. Jose Fernando Guadalajara Boo, en su capítulo de rehabilitación cardiovascular, por cada 16 cardiólogos existe 1 cardiólogo intervencionista. Mientras que 1 cardiólogo con especialidad en rehabilitación existe por cada 94 cardiólogos. Hablamos de una diferencia de 6:1 cuando debería ser 1:1. ¿Por qué? Porque todo paciente sometido a un procedimiento intervencionista debe ingresar a un programa de rehabilitación cardíaca. El ejemplo más claro es en pacientes que sufrieron un infarto, todos pasan sí o sí a un cateterismo, y de acuerdo con todas las guías de práctica clínica europeas, americanas, mexicanas, etc. todo paciente con infarto debe ingresar también a un programa de rehabilitación. ¿Cómo lo van a hacer, si no existen suficientes médicos con esa especialidad? Y todavía más, ¿Cómo lo van a lograr si no existen suficientes programas de rehabilitación cardíaca en el país?
La situación respecto a la rehabilitación cardíaca se ve muy oscura. Una gran solución para un gran problema (junto a los medicamentos existentes y todos los procedimientos que hay para abordar problemas cardíacos), que no es conocida ni siquiera por los profesionales, menos por los pacientes. Por eso invito a todos los que lean esto, a que promuevan la rehabilitación cardíaca. Con sus colegas, amigos, compañeros, alumnos o profesores, familiares o conocidos. La rehabilitación cardíaca es el gran futuro para los pacientes, junto con la prevención. Una luz en medio de un gran túnel llamado «cardiopatías». Sí vas a ser administrativo de salud, recuerda darle lugar a los programas de rehabilitación cardíaca. Si eres divulgador, recuerda hacer eco de esta forma de tratamiento. Yo, CardioXavi, sigo firme en ser cardiólogo con especialidad en rehabilitación cardíaca en un futuro. Y desde hoy hasta el final de mis días, no pararé en intentar ponerla en la cúspide de la medicina cardiovascular. Y no solo por el lado de los médicos, intentaré que todos los pacientes al fin hagan conciencia al respecto.
